-No, no te vayas-grite en l oscuridad.
-Tengo que hacerlo, lo siento-repondio con una sonrisa triste en su rostro perfecto.
-Pero...esperame...no me dejes...-solloce. Él se aclaro la garganta suavemente y entonces, acercandose a mi dijo...
-MALVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Despierta de una vez, que es muy tardee!
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!-grite yo pegando un bote.
-Pobrecilla, aun no es humana...-rio una voz maliciosa detras mia.
-Si lo soy, idiota. No vuelvas a despertarme asi en tu vida, desgraciao. Casi me matas del susto...-me queje estirandome y bostezando.
-Perdonaaa...-dijo con voz cansina. Era Marcos, mi compañero en el taller de tecnologia. Genial, me habia vuelto a dormir en clase.-Claro, y si tu mueres, la culpa sera mia y los chupasangres devoraran a toda la raza humana, no?
-Cllate imbecil. Y disimula un poco, j*der.
-Hala, que bien hablada ya desde la mañana...
-Pero si son las tres de la tarde!
-Pero te acabas de despertar. Por cierto, con que soñabas?
-A ti te lo voy a decir, no te fastidia...-dije recojiendo mis cosas de la mesa y escabullendome rapidamente.La verdad, no sabia muy bien que narices habia soñado...Genial, tanta caceria nocturna me estaba afectando al cerebro...lo que me faltaba. Fui hasta el comedor de mi orfanato resignada a comer alguna porqueria, como de costumbre... a ver, que habia hoy...no, habia hamburguesa! me dieron ganas de darme la vuelta y quedarme sin comer hasta la cena, pero los profesores ya se habian agolpado detras mia y me metian prisa para que avanzase. Vale, hoy no tenia escapatoria. La vverdad, me gusta casi todo, pero en el comedor del orfanato la comida estaba hecha con a saber tu que ingrediente radioactivo. Y las hamburguesas entraban en lo mas asqueroso de su horrible menu. Ademas, ahora me habia dado por pensar que estaban hechas con legañas y ojos prensados. Me dio una arcada al coger mi plato.
Vle, me presento. M e llamo Malva y tengo quince años, vivo en un orfanato porque a mis adres..bueno, os lo contare mas adelante. Desde hace mucho tengo una, digamos, doble vida. Por el dia, estudiante. Por la noche, cazavampiros. Si, suena algo extraño, verdad? Pues imaginatelo en la realidad...
Avance con mi bandeja hasta la primera mesa que pille. Dios, menudo dia. M e habia sentado al lado del chaval mas creido y pesado del orfanato y creo que del universo... Miguel....
-Hola, Malva-me dijo con una sonrisa. Supongo que el piensa que su sonrisa es incluso seductora, pero a mi simplemente me parece boba.
-Hola, Miguel-conteste con desgana.
-Eh, Angela, ponte aqui, aun hay sitio! Y que venga Emma tambien!-grito Miguel como un poseso. Definitivamente, hoy no era mi dia...Con esas chicas, la mas pijas y g*arras del orfanato no me llevaba nada bien...y encima Miguel estaba fardando de tener a las "mejores chicas" (como el nos llama) en su mesa, a lo que yo respodi levantandome y escabullendome, como en tecnologia. Estoy acostumbrada a hacerlo, al fin y al cabo, es como mi trabajo (por las noches, claro).Cuando el imbecil se quiso dar cuenta yo ya estaba saliendo. Mejor. Fui a mi habitacion y me duche rapidamente, encendi mi portatil, no preguntes de donde lo saque, solo te puedo decir que lo hice legalmente, y marque una nueva ruta para hoy. Los vampiros habian atacado una ciudad algo alejada de donde yo estaba, pero no me seria dificil llegar hasta ahi. Eran bastante predecibles, y ahora me doy cuenta de cuanto.Ademas, se quedaban varios dias si la ciudad era mas o menos grande, y aqui habia demasiados habitantes para un dia, por lo menos se quedarian unos cuatro o cinco mas. O hasta que yo acabase con ellos, la segunda opcion. Acto seguido apague sin molestarme en esperar a cerrar la sesion y me hice la mochila. Meti el taje de faena, como yo le llamo, y evidentemente, las armas de faena, es decir, dos daga de quince centimetros de filo y dos grandes...espadas, podria llamarse, de plata de medidas sin concretar. Cinturon, botas, camiseta de tirantes negra, al igual que el resto de accesorios (me apasiona el negro) y unos pantalones anchos que me arrastran negros, naturalmente. Unas finas tiras de cuero me cruzaban la espalda y sevian para guardad la espadas. Las dagas iban en el cinturon. Me dispuse a salir, sin llamr la atencion, pues no quiero que nadie tenga contacto con mi doble vida, por llamarla de alguna forma, porque a veces tengo la impresion de ser distinta, como si fuera un bicho raro o una mutacion genetica. Claro, que tambien se me va la castaña cada dos por tres. En fin, que sali del orfanato y corri hasta la parada de autobus que me llevaria a casi mi proximo destino. Me dejaria a unos dos kilometros de mi verdadero destino, y habria que pasar por caminos forestales, pero no me preocupo, al fin y al cabo tengo mucha resistencia, demasiada en general.
Pague mi billete y me sente al final del todo, aun sin cambiarme. ¿Que pintaria en un autobus con dos espadas enormes? Nada. N i me dejarian entrar. Y desde luego no pensaba ir a cargarme vampiros con el uniforme, evidentemente. Espere pacientemente, aun quedaba tiempo para mi ocupacion y era mejor relajarse. Pulse el timbre de parada y me baje de un agil salto, tras saludar a una ancianita que no paraba de mirarme. Espere a que el autobus desapareciera en el horizonte y me adentre en el espeso bosque, Descolgando la mochila de mi hombro derecho y cambiandome a toda prisa. Escondi la mochila entre unas rocas y empeze a caminar hacia la ciudad que actualmente estaba invadida. Ahora si que me podia poner nerviosa.
jueves, 7 de mayo de 2009
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